Hoy presentamos a… ¡Globoy!
Agosto 29, 2006

Finalizamos la ronda de presentación de los protagonistas de Weird Kids con Globoy, un niño de nueve años muy especial pero que no desentona en absoluto con los otros dos. Digamos que en este caso hay más de este niño fuera de él que dentro, pues si os habéis fijado va siempre con un globo en la mano; un globo amarillo de aspecto sospechoso…
Un día, “El niño posteriormente conocido como Globoy” fue con sus padres a la feria de la ciudad. Las luces de colores y el ruido de las atracciones ponían una sonrisa en su rostro porque pese a su responsabilidad, siempre tuvo ganas de divertirse. Tras montar en algunos cacharritos de confianza y comer algodón de azúcar, el chiquillo se separó por primera vez de la mano de sus padres sin que le dijeran nada: había observado algo que le llamaba poderosamente la atención.
Mientras sus padres lo buscaban a gritos entre el gentío, “El niño posteriormente conocido como Globoy” encontró a lo lejos un cordel atado a una barra, en cuyo otro extremo flotaba un globo amarillo bastante normalito pero que le resultaba tentador. En un primer momento dudó, ya que pensaba que debía ser de alguien que volvería en cualquier momento; sin embargo, tras resistirse un poco acabó por ceder y desató el globo, atándoselo a la mano para no perderlo. De repente, de su rostro desapareció cualquier matiz de expresión.
Llegados a este punto conviene hablar de la historia del globo y de cómo llegó a ese lugar concreto. El auténtico nombre del globo se pronuncia colocando las cuerdas vocales a la altura de las encías y exhalando trece litros de aire por segundo, por lo que resulta inútil que lo escriba aquí, aunque fuera fonéticamente. Además, la letra necesaria para escribir la palabra ha de estar como mínimo a tamaño 240pt. para poder verse. Obviando entonces el asunto del nombre, del ente puede decirse que no es de este planeta, sino de uno bastante retirado del nuestro. A miles de años luz se encuentra una gran roca que, al contrario que Plutón, reune todos los requisitos para ser considerado un planeta; en él vive y domina una especie con inteligencia superior y cuya principal afición, además de las ventosidades, es conquistar mundos. Estos seres con forma de globo actúan a modo de parásitos y en cuanto su apéndice inferior entra en contacto con la piel del huésped es virtualmente imposible separarlos, momento también en el que aprovechan para hacerse con el control de todo el sistema nervioso.
El joven e inexperto extraterrestre-globo-parásito que llegó a la Tierra lo hizo por error al calcular mal la trayectoria hacia el último planeta conquistado. El resultado fue de colisión encubierta por el gobierno y un globo desesperado por encontrar a alguien al que aferrarse, ya que fuera de su planeta o del hábitat artificial de la nave es imposible que sobrevivan más de un día. Por fortuna pudo encontrar a un niño curioso del que tomar proteínas a partir de entonces.
Cuando sus padres lo encontraron entre lágrimas, Globoy parecía inerte y su voz provenía del globo, que tenía un rostro humano dibujado. Como siempre confiaron en él y sabían que era el niño más normal del mundo no le dieron importancia al asunto. Tampoco se la dieron a la progresiva palidez de su piel… ni a que se le cayera el pelo… ni a que permaneciera con el mismo rostro de esfinge para el resto de sus días. Sus amigos sí empezaron a notar algo raro con los cambios de comportamiento de Globoy: ahora era menos responsable y quizá un poco maquiavélico, con lo que no pasó mucho tiempo hasta que Globoy se quedó sin amigos… normales.
Un año después del incidente, Globoy conoció a Niñapié y a Lanzas y supo de inmediato que tarde o temprano esos niños le darían la clave para salir del planeta o hacerse con él. De momento actúa normalmente como cualquier niño que lleva todo el día el mismo globo atado, un globo que no se desinfla y pone caras. Tampoco ninguno de los otros le da importancia al asunto, lo que es toda una ventaja. Globoy es el cerebro del trío, el más inteligente y el complemento ideal para los otros dos.
Ahora solo queda que empiecen las tiras de Weird Kids que, aunque suene a disco rallado, esperamos que os gusten y que las sigáis con fervor y admiración, que su trabajo cuesta hacerlas… Bueno, tampoco creáis que tanto, pero un poco sí.
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1.
Migo® | Marzo 4, 2008 at 4:58 am
jeje bastante ingeniosa la historia, habrá que ver como se resuelven ciertos conflictos con globoy y el colegio, si es que hay uno… y los momentos en el baño y demás jeje
Felicidades! y ojalá prospere la tira